Obsesiones y compulsiones: Invasión de la conciencia.

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Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes, que invaden la conciencia de la persona, independientemente de su voluntad. El individuo experimenta esas ideas como desagradables o repugnantes, pero aunque intente ignorarlas o suprimirlas, no puede.

En cambio, las compulsiones son conductas repetitivas, rituales, efectuadas siempre de la misma forma, que no tienen un fin por sí mismas. Se realizan para producir, o prevenir alguna situación futura, que en realidad no está vinculada a la conducta. Es el caso de una persona que se lava las manos cien o doscientas veces al día, para no contaminarse.

 

Generalmente el individuo reconoce que su conducta es insensata, y no le resulta placentero ejecutarla. Pero sabe que al hacerlo alivia su tensión y ansiedad.

Violencia y contaminación

Las obsesiones más comunes son pensamientos repentinos de violencia, como por ejemplo hacer daño o matar a otra persona; de contaminación, como el temor de infectarse al estrechar la mano de alguien; y de duda, cuando se tiende a comprobar repetidamente si se ha realizado o no cierta acción.

Las compulsiones más comunes incluyen el lavarse las manos o ducharse innecesariamente, contar y contar una y otra vez el dinero u objetos, o tocarlos para verificar su presencia.

Cuando el individuo intenta resistir a una compulsión, inmediatamente aumenta su ansiedad. Y sólo la alivia realizando el acto. Al comienzo, lo intenta, pero después de fallar muchas veces abandona este propósito.

Es frecuente que a estos signos se asocien la depresión, la ansiedad generalizada y ciertas fobias. Esto explicaría, en algunos casos, la alta tasa de celibato y de baja fertilidad en quienes presentan este trastorno.

Los investigadores están de acuerdo en que por lo general se presenta en personas de coeficiente intelectual y de estatus social alto. También se ha demostrado que se inicia relativamente temprano y que hay un lapso de cinco o diez años entre el comienzo y la búsqueda de ayuda psicológica.

Los factores que precipitan estos trastornos son muy diversos, aunque el embarazo es un elemento muy común entre las mujeres.

Personalidad obsesivo-compulsiva

Tanto obsesiones como compulsiones resultan muy estresantes para los individuos, ya que interfieren significativamente con su funcionamiento social.

¿Qué tienen en común las personas que sufren de estos problemas? una organización de personalidad obsesivo-compulsiva.

Son personas, que en general, les cuesta expresar emociones de ternura y afecto; son perfeccionistas; someten su propia manera de pensar o de hacer las cosas al juicio de otros; tienen una excesiva devoción al trabajo y a la productividad con exclusión del placer; son indecisos; rara vez elogian a los demás, y sus relaciones con las personas son serias, formales y convencionales.

Es frecuente encontrar en ellos una preocupación por las reglas, la eficiencia, los detalles triviales, sin tomar las situaciones desde una perspectiva más amplia. Por ejemplo, pueden confeccionar una lista exhaustiva de las cosas que deben hacer, pueden emplear mucho tiempo chequeando la lista, en vez de realizar cada una de las tareas allí consignadas.

Con sus parientes, establecen relaciones que incluyen dominancia y sumisión. Aunque se resisten a la autoridad de otros, invariablemente insisten en que los demás deben actuar como ellos consideran adecuado. Y no tienen conciencia de que su conducta provoca resentimiento en los demás.

En un propósito irreal de aumentar el rendimiento en el trabajo y la productividad, excluyen el placer. Lo planifican, pero lo posponen, como las vacaciones.

Evalúan constantemente las prioridades, y evitan tomar decisiones, por miedo a equivocarse.

Excesivamente conscientes, responsables, moralistas, escrupulosos y enjuiciadores de los demás y de sí mismos, critican todo. Y cuando no pueden controlar la conducta ajena, no expresan su molestia, sino que la “rumian”. Por ejemplo, si uno de ellos recibe una mala atención por parte del mozo de un restaurante, en lugar de quejarse con el gerente del negocio, “rumiará” en silencio cuánta propina menos le dejará.

Aparentemente, muchas de estas características generan problemas laborales y matrimoniales, ya que estas personalidades obsesivo compulsivas exigen que los otros se les sometan sin condiciones.

Lic. Claudio Vázquez

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Publicado en on agosto 28, 2006 at 8:46 pm  Dejar un comentario  

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